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La izquierda da síntomas preocupantes de no encontrarse a sí misma y encima despistarnos a los demás

 

Ferias y Congresos

“La organización está bien, pero el control es mejor” (Lenin). Algo así tuvieron que pensar los partidos de la derecha al preparar sus Congresos para este mes de febrero, actuando Ciudadanos de telonero de los populares la semana que viene. La derecha está sólida, sin fisuras. Afronta sus Congresos sin ánimo de renovación y si es posible huyendo de cualquier polémica. Rivera hará lo mismo que hasta ahora, presentar a la sociedad un partido que sólo existe en su mente y en la de una Ejecutiva hecha a su medida. No habrá debate de ideas, como tampoco se espera que lo haya en el Congreso popular, porque desde la formación del Gobierno nacional, las rutas en ambos partidos están trazadas desde la cúpula de manera nítida.

Se presupone por tanto que los Congresos de los partidos de la derecha sean tremendamente aburridos, aunque siempre podrán ser amenizados por el espectáculo que organiza la Sexta en estas ocasiones. Por ejemplo, podrá dedicar un amplio reportaje al seguimiento de miradas y gestos hacia Cospedal por parte de algunos dirigentes populares que envidian el “multi-job” de esta chica. Pero más allá de la sección de anécdotas que nos deparará el Congreso, lo cierto es que la clave de la estabilidad de este partido no pasa por su cita de este mes de febrero, sino por la renovación que se producirá en sus estructuras territoriales a partir del mismo. Ahí es donde reside uno de los puntos centrales que puede hacer que el Congreso nacional sea más o menos amable.

Si la derecha ha controlado la escenografía, al menos hasta el momento, y el contexto (es evidente que algún infiltrado popular le sugirió a Podemos la coincidencia de la fecha del Congreso), la izquierda da síntomas preocupantes de no encontrarse a sí misma y encima despistarnos a los demás. Cada vez que pensamos dónde está cada uno, se alza una nueva voz que nos descoloca. Nos imaginamos que no hace falta llegar a disparar a los inmigrantes en las fronteras de África, como propone uno de los economistas “estrella” del PSOE, para recuperar la iniciativa en el discurso, pero salidas de tono aparte no parece serio que en apenas una semana los diversos trozos de ese partido expresen posiciones ideológicas tan extremadamente antagónicas en sus discursos públicos.

La izquierda se presenta alborotada. Sus Congresos centran toda la atención de los programas “pink-politic”. Es como ver una versión de “Corazón, corazón”, pero con un tipo sin afeitar con coleta. En Podemos han avanzado hacia la exquisitez que proporciona el modelo Gran Hermano, y solo falta que se reúnan para ponerse a caldo (al parecer ya lo hicieron esta semana, pero no se atrevieron a retransmitirlo en directo como sí lo hacía su añorado Chávez). Si no cambian las cosas, que todo es posible cuando en lugar de un partido tienes un conjunto de inscritos, parece que las diferencias en el modelo programático y organizativo de los morados se solventarán durante el Congreso. Está bien, ese ejercicio de discusión asamblearia siguiendo la tradición de Somosaguas permite que el acto público Vista Alegre II transmita toda su fuerza mediática en ese mix entre lo simbólico y lo emotivo. Deseando estamos que termine el Congreso morado para saber quién será el portavoz del sujeto histórico llamado pueblo. Algunos todavía sueñan con Pablo bajando del tren en la antigua Petrogrado ilusionados por cuándo llegarán esos diez días que conmoverán al mundo (en este caso a España).

El PSOE, sin embargo, está decidido a resolver sus problemas antes del Congreso, mediante la elección de su Secretario/a General. A diferencia de Podemos, sus referencias son más clásicas. No beben del “reality show” y prefieren el estilo de “El Padrino”: “Pedro, no es personal, son solo negocios”. Tantos años haciendo negocios que se les olvidó que lo que hay que hacer es política. Pero no es culpa de esta generación, como la mayoría malpensada cree, sino que la cosa viene de lejos: primero, quítame el marxismo que me estorba; más tarde son las bases militares extranjeras las que no me estorban; luego que si el término nación no tiene valor, y finalmente (mayo de 2010), que el mercado manda. Y claro, así, no hay forma de mantener una idea ni un relato coherente, ni tampoco unos simpatizantes que te sean fieles. El PSOE no tiene un problema de primarias, ni de estructura, sino un problema de ideas, que parece que ni la elección del Secretario/a ni el Congreso va a resolver. Para muestra el documento que ha presentado como borrador de ponencia el portavoz de la gestora y que coordinarán Madina y un “tele-economista”. Si esta es la línea a seguir nada bueno se augura: ni una idea nueva y otra vez reclamando para sí el espacio de una izquierda fofa que se mira en el espejo del Partido Popular.

Fuente: La Verdad de Murcia, 29/01/2017.
Ferias y Congresos

Dr. Ismael Crespo Martínez
Catedrático de Ciencia Política
@IsmaelCrespo_

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