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Escenarios postcrisis

Serie de opinión “La post crisis en la Región de Murcia”. Segunda entrega.

 

Tras dos meses y medio de zozobras, la remodelación del gobierno regional producida esta semana ha puesto fin a la crisis institucional abierta con la imputación del ya expresidente Pedro Antonio Sánchez. López Miras inicia su tránsito hacia la consideración de figura de la política regional con este movimiento que (digan lo que digan) no se esperaban ni propios, ni tampoco extraños. La remodelación del gobierno regional tanto en cuanto a la distribución de competencias como en cuanto a los nuevos nombres incorporados al gabinete ha supuesto una jugada muy inteligente por parte de Pedro Antonio Sánchez. Sí, de Pedro Antonio Sánchez, pues este es un gabinete hecho a la medida del ya expresidente. Siempre he defendido que Pedro Antonio tiene una inteligencia contextual muy por encima de la dela mayoría de los políticos murcianos, así como un manejo bastante sobresaliente de los tiempos políticos. La reinstitucionalización del Consejo con impronta de nuevo gobierno; la supresión de algunos nombres que si no ahora, pero si en el futuro, podrían resultar molestos; el castigo a algunos por su escaso apoyo durante la crisis, y la incorporación de una persona de confianza que proviene de las Consejerías donde se tramaron las “púnicas” locales, es fruto de los intereses y perspectivas de Pedro Antonio. Como lo es la incorporación de un hombre fuerte del PP: Paco Jódar, un político y alcalde altamente valorado en el marco no sólo de Lorca sino también en el del conjunto de la Región, que se presume que dejará su acta de diputado regional si es que se mantiene esa regla absurda de los gobiernos populares.

 

Pedro Antonio ha utilizado la investidura de López Miras para desde el minuto cero comenzar a preparar el escenario para 2019, e incluso el de antes, siempre y cuando los tiempos judiciales y los contextos políticos le sean favorables. Es por eso que cada movimiento que se produzca en San Esteban debe seguir siendo interpretado como parte de las piezas a recomponer por el expresidente en su manejo de la postcrisis y en la previsión de los escenarios que se abren tras el traspaso de poderes bendecido por Soraya Sáez de Santamaría. Y, ¿qué escenarios son estos? El primero, el que todos conocemos y fue adelantado por el propio López Miras el 5 de abril. Si el jefe es liberado de sus penosas cargas judiciales, el jefe, que no dejó de ser jefe para muchos, volverá a serlo para todos antes de 2019. El segundo escenario, mucho más probable, es que las aguas judiciales adquieran un ritmo lento, tanto por la propia inercia de los jueces como por el interés de Génova de no volver a abrir a corto plazo en Murcia el caso PAS, y que hasta 2019 López Miras ejerza como presidente vicario, sustituyéndole PAS, una vez producida la restitución moral, en la candidatura para 2019. Tercer escenario, más improbable (de momento), que López Miras le tome gusto a esto de ser presidente y se quiera convertir en FER y emulando a Garre quiera disputarle la candidatura en 2019 al dueño y señor del huerto. Y cuarta, la más racional si hubiera un mínimo de autocrítica entre los populares, que una vez comprobado que esto no se arreglay que ha dejado muchos muertos en el camino, y que ante una situación, la de 2019, que no va a ser la de 2015, los senior del PP desalojen el palacio okupado por los chicos de nuevas generaciones y junto con los apellidos ilustres de la Región, los empresarios y los auténticos sangre azul decidan buscar un sustituto, tanto para presidente del partido como para candidato a 2019.

 

A favor de este último escenario puede jugar no sólo la dinámica interna de San Esteban y de Génova, sino las propias transformaciones partidistas en la Región en dos ejes: i.- con los cambios que pudieran producirse en los liderazgos del PSOE (si hay vendetta tras las primarias), de Podemos (donde la vendetta ya está asegurada) y de Ciudadanos (donde para el cambio ni siquiera la vendetta es necesaria), y ii.- con el espacio cada vez más probable para el surgimiento de una o dos nuevas fuerzas políticas que disputen el control del centro político regional tanto a Ciudadanos como al Partido Popular. En un escenario de cambios de liderazgos y de incremento de la competitividad electoral, la vieja estructura de poder tendrá que buscar a alguien con capacidad de mantener la tradicional fortaleza del partido en la Región, y por otra parte no redituar a la vieja clase política que llevó al partido a esta situación de quiebra de liderazgos cada vez más difícil de solucionar. Seguramente la solución para 2019 está a la vista de todos y todas, pero a los populares les sigue pesando más en su decisiones mantener intacta a la gaviota que hacer un partido político moderno, transparente, creíble y competitivo.

 

Dr. Ismael Crespo Martínez

Catedrático de Ciencia Política y Administración Pública

@IsmaelCrespo_

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